Educación

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La incorporación del enfoque restaurativo en el ámbito escolar implica un cambio de posicionamiento y de mentalidad individual e institucional en relación con la gestión de las relaciones y de las situaciones de conflicto. Fundamentado en los valores del respeto mutuo, la responsabilidad, la reparación y la resolución cooperativa, el enfoque quiere ser un motor de cambio, propiciar el abandono del sistema punitivo e incorporar nuevas metodologías en el aula centradas en desarrollar, mantener y reparar relaciones de forma restaurativa.
La práctica profesional de la pedagogía en diferentes ámbitos tiene muchas características en común, una de las cuales es el interés por innovar, para encontrar respuestas nuevas a viejos problemas. Las experiencias en el campo escolar y en el ámbito de la justicia restaurativa aún generan bastantes interrogantes en el camino de descubrir diferentes maneras de mejorar las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad educativa desde la transferencia de la justicia restaurativa. Esta filosofía y manera de hacer puede aportar soluciones educativas y eficientes a la problemática de la convivencia escolar y en la gestión positiva de las relaciones.
El modelo de escuela justa que se propone es aquel que incorpora los valores y las prácticas restaurativas para la gestión de las relaciones. El modelo, en este sentido, va más allá de la gestión del conflicto y aboga por un cambio de mentalidad tanto individual como de sistema.
Para la gestión restaurativa de las relaciones hay que poner en práctica una serie de habilidades como la escucha activa, la comunicación asertiva, la empatía, el pensamiento creativo, etc. El enfoque incluye diferentes procesos: los diálogos restaurativos, la mediación, los círculos o el conferencing. 
Todos los procesos se basan en la participación voluntaria y activa y los valores ya comentados, y se diferencian: 
  • por la incorporación de más o menos personas implicadas y afectadas (familiares, profesionales, personas de confianza, personas de la comunidad, etc.);
  • por problema o conflicto; 
  • por la conducción o no del proceso por parte de especialistas (que en algunos países son profesionales y en otros voluntarios, y en el ámbito escolar pueden ser los maestros o los mismos alumnos); 
  • y por otras diferencias que resultan de la definición y características de los programas y ámbitos que los incorporan.
Actualmente, entendemos estos procesos no sólo como respuestas a las situaciones conflictivas. Dejan de ser procesos reactivos para ser proactivos, y tienen relación con una forma de trabajar, de ser, de hacerse. Una de las líneas de trabajo en este sentido es la propuesta de Hopkins (2004, 2011) en Inglaterra y Gales, y tiene que ver con transferir la restauratividad del ámbito específico donde nació, la resolución de conflictos, al de la relación con los compañeros y, finalmente, al de la relación educativa.
 
Parece, pues, que podemos empezar a hablar de pedagogía restaurativa y de aula restaurativa, donde el elemento clave a desarrollar es la relación, en concreto: desarrollar, mantener y reparar relaciones de forma restaurativa.
Algunos ejemplos: 
Introducción a las prácticas restaurativas, elaborada como parte del proyecto Comenius Regio con la ciudad de Hull (Inglaterra) 
Vídeo elaborado como parte del proyecto 
Prácticas restaurativas en el aula, de Belinda Hopkins. Libro que habla sobre los diferentes enfoques restaurativos aplicados al trabajo cotidiano en el aula 
Justicia y prácticas restaurativas. Los círculos restaurativos y apoyo aplicado en diversos ámbitos. Vicent Rullan
* Una parte de este contenido es un fragmento del artículo de Mònica Albertí:  CAP A UNA ESCOLA JUSTA: DE LA INCORPORACIÓ DE LA JUSTÍCIA RESTAURATIVA A L’ÀMBIT ESCOLAR   publicado el 2012 en la web del colegio de pedagogos de Catalunya : : http://www.pedagogs.cat/reg.asp?id=1248&i=ca