En la fase de ejecución de la pena

En la fase de ejecución de la pena

Durante esta fase, la participación en un proceso restaurativo con la víctima y/o la realización de actividades reparativas, pueden ser considerados, haciendo uso de los términos empleados por la ley, un claro indicador de la evolución positiva de la persona penada en su  proceso de reeducación y el pronóstico individualizado de reinserción y, por lo tanto, hacerla merecedora de determinadas recompensas (art. 231 y ss del Reglamento Penitenciario).
Para la progresión al tercer grado de tratamiento penitenciario, la autoridad competente tiene que realizar una valoración global de la conducta y de la situación de la persona penada (art. 72.5 de la Ley Orgánica General Penitenciaria – LOGP). Haber llevado a cabo la reparación del daño es sin duda un aspecto significativo de la conducta a tener en cuenta en esta  valoración. Haber llevado a cabo la reparación del daño es también un factor relevante en el pronóstico individualizado y favorable de reinserción social a tener en cuenta en el régimen general de acceso a la libertad condicional (art. 90.1 c) CP).
Así mismo, el art. 91.2  del CP establece que “[…] la participación efectiva y favorable en  programas de reparación a las víctimas o programas de tratamiento de desintoxicación”, es uno de los varios elementos que la persona penada  tiene que acreditar para que el juez de vigilancia penitenciaria pueda acordar la concesión avanzada de la libertad condicional.
Finalmente, el indulto, es un ejemplo del derecho de gracia a través de cual el  Estado, en casos específicos, renuncia al ejercicio efectivo del “ius puniendi” dado que su concesión implica la extinción de la responsabilidad penal y la remisión total o parcial de la pena. Se  inspira en el principio de humanidad y se fundamenta en el principio de la necesidad de la pena. De acuerdo con este principio el indulto se concede en aquellos supuestos en los cuales por las características del caso y las circunstancias del penado, la ejecución de la pena resulta contraproducente o ha dejado de ser necesaria cuando la persona ya está  rehabilitada. En este marco, la reparación del daño realizada de forma voluntaria por la persona penada a favor de la víctima en el marco de un proceso restaurativo puede ser un argumento de peso para defender la resocialització de la persona penada y por lo tanto la no necesidad de la ejecución de la pena.