Oportunidades de mejora

Oportunidades de mejora

Actualmente existe un Proyecto de reforma del Código Penal y un Anteproyecto de Código Procesal Penal que, si bien contemplan medidas que responden una política penal de carácter marcadamente punitivo, también introducen modificaciones para dar más presencia a la mediación penal y posiblemente a las prácticas restaurativas en general. En función de la regulación que finalmente resulte aprobada, se podrá valorar qué alcance real puede llegar a tener la justicia restaurativa en nuestro ordenamiento. En este sentido, es importante garantizar que todos los ciudadanos puedan tener igual acceso a la mediación penal independientemente del tipo de denuncia en el que se encuentren implicados o su lugar de residencia. 
Para que el paradigma restaurativo realmente tenga un impacto en el sistema penal de un determinado país, es necesaria una estrategia de implementación que no se agote en una mera reforma legal. Aparte de una previsión de recursos y financiación, hay que prever cómo enderezar las resistencias que se pueden generar por la tradición y cultura legales del país, el marco institucional y relaciones organizativas y, por supuesto, se hace necesario considerar la coyuntura social, económica y política del marco geográfico en el que se quiere implementar. 
El tipo de cultura de participación social de un país así como el papel de los medios de comunicación también son elementos fundamentales a considerar. Por otra parte, entre el colectivo de académicos y técnicos del mundo de la justicia restaurativa hay sectores que ven problemas intrínsecos al hecho de dar un marco legislativo expreso a las prácticas de justicia restaurativa. Principalmente, se apunta al riesgo de que las prácticas y sus valores sean totalmente absorbidas y cooptadas al servicio de los objetivos punitivos e instrumentales de las políticas penales.